Sant Antoni de Portmany es conocido sobre todo por sus atardeceres, y no tiene sentido fingir lo contrario. Su bahía orientada al oeste dio a Ibiza el Sunset Strip, el Café del Mar y ese ritual de una copa al caer la tarde mientras el cielo cambia de color. Pero el pueblo que creció alrededor de esa fama lleva tiempo superándola en silencio.
Alojarse en una villa de lujo en Sant Antoni permite vivir esa Ibiza icónica sin quedar atrapado en ella. A pocos minutos de la bahía, la zona se abre a una de las costas menos urbanizadas del oeste de la isla: calas rodeadas de pinares como Cala Salada, rutas de senderismo hacia Sa Talaia y una oferta gastronómica que hoy va mucho más allá del núcleo turístico. La villa es lo que te deja tomar la Ibiza famosa cuando la quieres y dejarla atrás cuando no.




